La fiesta del 12 de Octubre reunió a conocidos y extraños. Se llenó de amigos que vinieron a felicitarnos, a desearnos éxitos y también con la picardía para comprar. La sala de exhibición se llenó de chiste y comentarios. Alguien comparó a Tataya con el gusto neoyorquino y agregó que con los mejores y más accesibles precios del mercado.

