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Carlos del Toro nació en 1954 en La Habana, Cuba

Maestro en Pintura, grabado y dibujo.

Se graduó en 1975 en la Eescuela Nacional de Arte de La Habana y, en 1984, en el Instituto Superior de Arte, La Habana.

Ha impartido cursos y talleres: Escuela Nacional de Arte San Alejandro, La Habana / Universidad Nacional de Antioquia, Medellín, Colombia / Casa de la Cultura Benjamín Carrión, Guayaquil, Ecuador / Primer Principal en el Taller Experimental de Gráfica de La Habana.

Exposiciones en Grupo

Ha participado en más de 300 exposiciones en grupo en Cuba y en el extranjero: España, Francia, Italia, Alemania, Japón, México, EEUU, Canadá, Argentina, Colombia, Ecuador, India, China and Corea (lista completa a petición).

Exposiciones Individuales ( lista corta)

1978 y 1980: Obra Gráfica. Pequeño Salón, Museo Nacional Bellas Artes, La Habana
1991: Obra Gráfica y Pinturas, Milán, Italia
1992: ¨Entre Saurios¨, Gráfica, Guayaquil, Ecuador
1995: ¨Tres Artistas Cubanos ¨, Ciudad Panamá
1998: Presentación: ¨ Poemas Ilustrados ¨ del poeta José L. Moreno del Toro, Taller Experimental de Gráfica, La Habana
1999: Exposición ¨complicidad con misterio¨, Pinturas, La Habana
2001: Pinturas, Hotel Oro Verde, Guayaquil, Ecuador
Pinturas, Fundación Pablo Guayasamín, Quito, Ecuador
2002: ¨Tres =3¨, Galería Gráfica, Taller Experimental de Gráfica, La Habana
2003: ¨Variaciones para una Hipotética Danza¨, Galería Casona, La Habana
2004: Retrospectiva. Casa Osvaldo Guayasamín, La Habana
(lista completa a petición)

Premios (lista corta)

Cuba: Menciones, 1980 and 1981 / Segundo Premio, 1982, / Primer Premio en Salón Raúl Gómez García, 1985 / Medalla: 25 Aniversario del Taller Experimental de Gráfica 2002: Distinción por la Cultura Nacional etc.
Extranjero: 1993: Mención, Bienal Gráfica, Puerto Rico / Primer Premio, Gráfica. Casa Museo Osvaldo Guayasamín, 1993, Ecuador
1995:Mención: Primera Bienal de Gráfica, Barranquilla, Colombia

Museos y Colecciones.

Gabinete de Estampas, Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana / Gabinete de Estampas, Taller Experimental de Gráfica, La Habana / Schraine Museum, Fundación Ludwig, Colonia, Alemania / Colección Casa de la Cultura Nacional, Quito, Ecuador / Hotel Nacional de Cuba, La Habana / Centre for Latinamerican Studies, New York, USA / Fundación Fénix , Estocolmo, Suecia.
También, colecciones privadas y estatales de América, Europa y Asia.

Definir la obra de Carlos del Toro no es tarea fácil. Ante un artista de tanta índole, a quien siempre le han acompañado en su trayectoria pintoresca ascendente tanto calificativos como reseñas adulatorias – y justas – la simplificación de un término adecuado resulta casi imposible.

Bastaría decir que nos encontramos ante un ¨Gabo¨ de la pintura y ya nos quedamos al borde de la ignorancia. Ó ante un Vivaldi, quizás una ópera, y sería un atrevimiento, una injusticia. Sin embargo, su obra nos traslada a la música, una música rítmica con tambores y cantos que despierta y abre las puertas de nuestros sueños.

Carlos del Toro es antes de todo un poeta de la imagen, un dramaturgo del movimiento y del espacio, donde sus bailarinas se mueven contra una sombra, se supone un bailarín, ahí puesto como una herramienta negra de trasfondo cual único mérito es proporcionar un equilibrio visual; una escena dentro de una selva de colores con una paleta bíblica que nos hace recordar al Realismo Mágico y, más específicamente, a Cien Años, por todos los Aurelianos y lluvias de peces imaginados, venidos y anunciados. En este rompecabezas de colores, que el artista maneja de manera magistral, y escenas 3-dimensionales realzadas sobre papel rebosado, surge una sinfonía que nos lleva al Bolero de Ravel mientras bailamos al son de la flauta de un faquir escondido dentro de la obra. Un desafío que el artista logró dominar con maestría y talento dignos de los grandes artistas cubanos del siglo XX.

En su trayectoria pintoresca espectacular, Carlos del Toro cuenta historias que han de ser interpretadas y re-interpretadas hasta el punto en que cada quien pueda reconstruir su propia anécdota de irremediable soñador. Escultor de la memoria, albañil del lienzo, brujo del color o simplemente hechicero de encantos, Carlos del Toro deja una huella profunda en nuestra memoria.