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Nació en Cárdenas, provincia de Matanzas, Cuba, en 1959.

Pintor, grabador, dibujante y profesor de arte. Graduado en 1975 en la Escuela Provincial de Artes Plásticas de las Villas. Realiza estudios en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de La Habana donde se gradúa en la especialidad de Pintura, Grabado y Dibujo. Es fundador del Taller Artístico Experimental de Serigrafía ¨René Portocarrero¨. Durante más de una década en esta especialidad, ha trabajado como dibujante e impresor en todos los encuentros que ha realizado. Fundador de nuevos talleres en Cuba, ha trabajado además en encuentros internacionales. Posee la Orden por la Cultura Nacional, 2002.

Encuentros internacionales y talleres (resumen)

1984, 1986 y 1989: I, II y III Encuentro Internacional de Serigrafía, Taller René Portocarrero, Cuba. 1994, Clases magistrales y curso teórico-práctico en la Fundación Pilar i Joan Miró, Mallorca, España. 1999, Clases magistrales y curso teórico-práctico en el Instituto Superior de Arte de La Habana, Cuba. (lista detallada a petición)

Exposiciones personales en el extranjero (resumen)

Además de un sinfín de exposiciones en Cuba: 1991, Dibujos y Pinturas, Galería Tate-Tate, Madrid, España 1994, Memoria, Contacto, Recuerdo, Galería Lausín&Blasco, Zaragoza, España 2003, Formas Dobles, Galería Espacio 304, San Juan, Puerto Rico 2004, Arte Erótico de Cuba, Galería Avenue 50 Studio, Los Ángeles, EEUU (lista detallada a petición)

Exposiciones colectivas (resumen)

Desde 1986, Rubén Rodríguez ha expuesto en más de 50 exposiciones colectivas en Cuba, EEUU, Polonia, Francia, Italia, España, Japón, Alemania, Costa Rica, Inglaterra y Ecuador. (lista detallada a petición)

Premios y Menciones (hasta el año 2000)

Además de varias Menciones desde 1983: Premio: Salón de Grabado, Museo Nacional, La Habana, 1987 Premio: Colectivo Fundación Jaume Guasch, Barcelona, España, 1988

Museos y Colecciones:

Museos: MOMA, Tate Modern (Londres) Galerías y colecciones privadas en EEUU, México, Inglaterra, España, Alemania, Portugal, Brasil, Venezuela, Uruguay, Panamá, Teherán, Kuwait y Cuba.

Cuando uno admira la obra de Rubén Rodríguez, de inmediato se remite a la universalidad del lenguaje artístico de los grandes artistas.

Destaca la obra por su simplicidad y su elegancia sin más adorno que una sola línea, al carboncillo, llevada con maestría a poesía, rellenando un espacio de volumen sin límite que nos invita a una indagación interna.

La austeridad y economía del tracé llevan su obra a una sobriedad que nos recuerda la disciplina Zen. Su monocromatismo realza con destreza la pureza de la línea, de un minimalismo literario y pintoresco, y nos impone reflexión.

Rubén hace del cuerpo humano una catedral. Pero más que todo, el cuerpo de la mujer representa el asiento de un agudo poder de observación que especula sobre las torceduras dulces del deseo, la posesión, la sed de la dependencia erótica, el desabrigo del abandono.

De carácter independiente, Rubén Rodríguez lleva una trayectoria pintoresca impecable.

La figuración rabiosamente personal del artista podría inscribirse en una sensibilidad artística que osilla entre la ¨nueva figuración¨ y el neo-expresionismo, pero no puede asociarse puntualmente a uno solo de los cultores internacionales de esta tradición. Más bien, Rubén pertenece a esa estirpe de pintores que fundaron una figuración, sin permitir que el valor del nuevo repertorio residiera en la descripción del mundo.

Sin duda, Rubén es uno de los artistas cubanos con más índole y creatividad que, sin pertenecer auténticamente a la Generación de la Ruptura por su propia ¨ruptura¨ ante las corrientes que pueden imponerse inconscientemente a los creadores, ha sabido, con su rabia creativa e idiosincrática magistral, ponerse al timón del Olimpo del arte cubano contemporáneo.