Sanchez Arriaga
Su interés es cuestionar los valores tradicionales de lo que consumimos como arte. La manipulación de las masas en todas sus formas, la problemática social, la relación entre individuo y política, así como a una sociedad que se pierde en la mistificación del consumo chatarra, a través una estética de lo burdo, lo mal hecho, la chafa, naco, kitsch y toda una serie de etcéteras, son los componentes formales de su obra.
Para él, el arte debe entenderse como un signo de reflexión y de autoanálisis en un continuo proceso de exploración.
Las obras que presentamos son de niños de la calle del DF, que tienen muy poca esperanza de lograr un futuro mejor. Estos niños, denegadas las necesidades más elementales, como juguetes, espacios abiertos ó, más aún, una infancia normal, tienen que aprender a luchar a lo duro y lo malo para cavarse un “estatus” en vecindarios violentos. Sin embargo, en el “Arena México”, se buscan un modelo (y una esperanza?) que le permitan escapar de su rutina diaria monocromática. Se identifican con sus héroes, los luchadores, de quien llevan las máscaras. Y al identificarse con su campeón, asumen una identidad y auto-respeto muy a menudo ausentes en sus hogares.
Arriaga ha conseguido darles un grado psicológico muy refinado a sus retratos, donde destacan la edad temprana, la fragilidad y la solitud de estos chavitos, a través de una pincelada muy cortante, una paleta sencilla y con colores primarios que realzan dramáticamente la fuerza del tema.
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